TRASTORNO POR ATRACÓN

Habitualmente, cuando se hace referencia a los trastornos de la conducta alimentaria, se alude a la anorexia nerviosa y a la bulimia nerviosa, pero desde la década de los años 80, está cobrando cada vez más interés por parte de los clínicos e investigadores, un nuevo síndrome denominado “trastorno por atracón” o “trastorno alimentario compulsivo”. Como la anorexia y la bulimia, el trastorno por atracón, se caracteriza por la adopción de conductas anómalas, ante la alimentación, y por la insatisfacción, ante la propia imagen corporal, por lo tanto, las características de las personas con episodios de sobreingesta compulsiva, son similares a las personas con bulimia nerviosa. Los atracones se caracterizan por episodios recurrentes de comida, acompañados de una percepción subjetiva de falta de control sobre la alimentación y, una sensación de malestar clínicamente significativa.

Este comportamiento de comer en exceso de un modo compulsivo, no suele ir acompañado de las conductas compensatorias típicas de la bulimia (p.ej. vómitos autoinducidos, abuso de los laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos, ayuno y ejercicio físico excesivo), por lo que un número elevado de personas con sobreingesta compulsiva, presenta sobrepeso. Concretamente, estamos hablando de un trastorno mental caracterizado, por la ingesta de grandes cantidades de comida, y como consecuencia inmediata aparece el sobrepeso, la obesidad y, todos los riesgos que a nivel de salud se le asocian, como pueden ser: diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, etc.

Por otra parte, hay una relación bidireccional entre la sobreingesta compulsiva y distintos trastornos psicopatológicos. Podemos observar, como a veces, la sobreingesta compulsiva (como trastorno primario), genera trastorno de ansiedad y/o depresión, dificultades interpersonales y familiares, así, como inestabilidad emocional y un descenso en la autoestima. Otras veces, son las alteraciones psicopatológicas, como un trastorno de ansiedad o un estado de ánimo deprimido, los que producen o agravan, la sobreingesta compulsiva (como trastorno secundario), que a su vez, complica la psicopatología primaria.

Este trastorno produce alteraciones biológicas y psicológicas importantes, en las personas que lo padecen y también, les ocasiona un grave proceso de desadaptación al entorno, que los aísla de los amigos y familiares, y altera seriamente las relaciones con la familia.

Síntomas del Trastorno por Atracón

  • Episodios repetitivos de sobreingesta compulsiva (atracones). Un atracón se caracteriza por:

    1. Comer durante un periodo de tiempo (p.ej. durante 2 horas), una cantidad de comida que es superior, a la que la mayoría de gente comería durante un periodo de tiempo similar y en circunstancias parecidas.
    2. Sentimiento de falta de control sobre la ingesta, durante el episodio de atracón, (p.ej. sentir que no eres capaz de parar de comer o de controlar la cantidad, que estás comiendo).


  • Los atracones se asocian a 3 (o más) de los siguientes síntomas:

    1. Ingesta mucho más rápida de lo normal.
    2. Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.
    3. Ingesta de grandes cantidades de comida, a pesar de no tener hambre.
    4. Comer a solas para esconder su voracidad.
    5. Sentirse a disgusto con uno mismo, depresión, o gran culpabilidad después del atracón.


  • Profundo malestar al recordar los atracones.

  • Una media de 2 episodios semanales de ingesta voraz, durante un mínimo de 6 meses.

  • El atracón, no se asocia a conductas compensatorias inadecuadas, (p.ej. purgas, ayuno, ejercicio físico excesivo) y no aparece exclusivamente en el transcurso de una anorexia nerviosa o una bulimia nerviosa.

  • Come de forma compulsiva.

  • Dificultad para dejar de comer.

  • Incapacidad para seguir una dieta.

  • Obsesión por las dietas.

  • Obsesión por la comida.

  • Come en función del estado emocional.

  • Rechazo de la propia imagen.

  • Sobrepeso u obesidad.

  • Estreñimiento.

  • Consumo excesivo de productos dietéticos.

  • Dificultad para decir que no.

  • Excesiva dependencia de la opinión de los demás.

  • Culpabilidad después de comer.

  • Baja autoestima.

  • Sentimientos depresivos.

  • Inestabilidad emocional.

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